Terapia individual
Presencial u online, con la periodicidad que requiera cada momento del proceso. Es el formato principal, sobre todo en la fase aguda.
El acoso hace que quien lo sufre acabe creyendo que el problema es suyo. El trabajo terapéutico empieza justo ahí: separar la responsabilidad de salir de la situación de la culpa por haberla vivido.
La persona que sufre acoso laboral es responsable de salir de la situación, pero no es culpable de lo que está viviendo. Esa distinción, que parece obvia desde fuera, es exactamente la que se ha perdido por dentro. Recuperarla es el primer objetivo del acompañamiento.
Quien llega a terapia por acoso suele llegar con la autoestima perdida, aislado de amigos y familia, con pensamientos negativos que no paran y sin capacidad de disfrutar de nada. Muchas personas sienten impotencia por no haberse dado cuenta a tiempo de una situación que se organizó de forma sutil pero agresiva, y de ahí pasan a la culpa y a la sensación de fracaso.
En la cabeza se repiten siempre las mismas preguntas: por qué me pasa esto a mí, qué he hecho para merecerlo, será que estoy haciendo algo mal, cómo no me di cuenta antes, cómo no supe pararlo a tiempo.
Proceso
A medida que aparecen respuestas a esas preguntas, la persona recupera confianza. Y con la confianza vuelve la estima: dejar de ser víctima y volver a ser quien eras.
Cómo se trabaja
Presencial u online, con la periodicidad que requiera cada momento del proceso. Es el formato principal, sobre todo en la fase aguda.
Compartir el proceso con personas que han pasado por lo mismo rompe el aislamiento, que es uno de los efectos más persistentes del acoso.
Acompañamiento sostenido durante el procedimiento judicial, que puede durar años y desgasta tanto como el acoso mismo.
El acompañamiento psicológico lo presta profesional de la psicología colegiado. No sustituye a la atención sanitaria que requiera cada caso ni a un tratamiento psiquiátrico cuando esté indicado.
Señales
Casi nadie llega a terapia por acoso al principio. Se llega tarde, cuando el desgaste ya es grande, porque durante meses uno cree que puede con ello o que se va a arreglar solo. Estas son las señales que en nuestra experiencia indican que conviene no esperar más:
Ninguna de estas señales, por sí sola, significa que haya acoso. Todas juntas significan que estás pagando un precio alto, y eso ya es motivo suficiente para pedir ayuda, se llame como se llame lo que está pasando.
Dudas habituales
Sí. La primera sesión de acompañamiento psicológico no tiene coste para la persona afectada. Sirve para valorar la situación y decidir juntos qué formato de trabajo tiene sentido.
Sí, y en estos casos funciona bien. Muchas personas afectadas están de baja o han cambiado de ciudad, y el desplazamiento se convierte en una barrera más.
La terapia no es una prueba: es tratamiento. Lo que sí constituye prueba es un informe pericial psicológico, que es un trabajo distinto, con exploración y metodología propias. Se pueden combinar, pero conviene que el profesional que trata no sea el mismo que perita.
Depende de la fase en la que llegues y de si el procedimiento judicial sigue abierto. No damos plazos cerrados porque serían falsos, pero sí revisamos contigo cada cierto tiempo dónde estás y qué queda.
Sin coste y sin compromiso de continuar. Solo para ver en qué punto estás.